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La sal y la salud

La sal es un ingrediente indispensable para sostener el equilibrio hídrico de nuestro organismo, como asimismo la actividad inquieta y muscular y no es perjudicial para la salud si se consume de forma equilibrada, sin abusar de ella.

Los componentes de la sal son exageradamente precisos para sostener el equilibrio hidroelectrolítico. Nuestro organismo se halla ligado de manera estrecha con el agua, teniendo presente que la sal aporta cloruro y sodio, por este motivo a mayor contenido de sal en el cuerpo mayor va a ser asimismo la retención de agua.

La sal es un electrolito esencial para la actividad muscular, celular y nerviosa. No obstante, en una dieta adecuada deben ingerirse como máximo entre cuatro y seis gramos de cloruro de sodio. Generalmente, si consumimos más de los factores normales entre siete y doce gramos al día.

Lo esencial es saber que,  reduciendo el consumo de sal reducimos el peligro de sufrir de hipertensión.

Asimismo, su falta asimismo resulta perjudicial para la salud, puesto que la hiponatremia (minoración de sodio en sangre) guarda relación directa con accidentes cardiovasculares.

Por otra parte,  la pérdida de sodio produce trastornos de memoria, concentración, conducta y puede crear somnolencia.

Como contraparte, cuando se tienen perturbados los mecanismos de la sed y existe deshidratación diríase que sufre de hipernatremia (exceso de sodio en sangre).

La pérdida de sal en nuestro organismo se genera mediante la transpiración, orina, lágrimas y materia fecal y es el propio organismo, que en condiciones normales, regula las pérdidas.

Por ello, si efectuamos ejercicios intensísimos y como consecuencia transpiramos en forma rebosante, nuestros riñones ahorrarán sodio y generarán menor cantidad de orina. Por esta razón, es preciso tomar mucha agua y caldo con bastante sal después de hacer gimnasia.

El consumo de sal se halla desaconsejado cuando se sufre de hipertensión arterial, ciertos géneros de diabetes y asimismo en aquellas enfermedades en las que están implicados los riñones por retención de líquidos. Las embarazadas deben asimismo reducir el sodio cuando tienen edemas que son producidos por la retención hídrica.

Cambiar ciertos hábitos en la nutrición puede asistir a personas que se han vuelto adictas a la sal y que transcurrido el tiempo aumentan su consumo a niveles peligrosos. No siendo recomendable substituir la sal común por la sal marina, en tanto que las dos tienen igual cantidad de sodio.

Se debe tomar en consideración que las papilas gustativas tienen un umbral determinado y cuando se habitúa comer con mucha sal ese umbral se eleva y como consecuencia cada vez en precisa más cantidad de sal para conseguir el sabor deseado en los comestibles.

Asimismo, si tomamos como hábito reducir el empleo de sal a los factores normales descubriremos el auténtico sabor de los comestibles.

La comida puede condimentarse de muchas formas fáciles y sanas, sin precisar emplear sal en demasía, como por poner un ejemplo emplear yerbas aromatizadas como el romero, estragón, salvia, menta, orégano y cilantro, o bien con condimentas como pimienta, curry, canela, azafrán, comino, guindilla y nuez moscada.

Educar nuestro paladar y fortalecer el sabor propio de cada comestible, aprendiendo a adobarlos de forma sana, va a traer muchos beneficios a nuestra salud.

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